Cuando leemos la Biblia, no solo leemos un libro antiguo; estamos entrando en la historia que le da forma a la nuestra. La Biblia es, ante todo, una gran Historia de Salvación donde Dios se comunica y se revela. Gracias a Jesús, no hay una vida sagrada y otra profana; todo se une, porque Él se hizo parte de nuestra historia para seducirnos y conquistarnos. (Principios orientadores de la pedagogía bíblico narrativa, Arquidiócesis de Bogotá, 2020)
El Camino Discipular Misionero ha sido una oportunidad para reconocer, sembrar y celebrar juntos la esperanza. Hoy, este caminar continúa fijando la mirada en la virtud teologal de la fe, eje central de este segundo trienio que la comunidad arquidiocesana ha asumido como un tiempo propicio para cultivar la fe.
Se trata de una fe que busca mirar a través de los ojos de Jesús; una luz que ilumina al ser humano y lo impulsa a la plenitud. Por ello, en este tiempo se extiende un llamado a renovar y nutrir la propia fe mediante la experiencia del encuentro orante con la Palabra. Es un momento para detenerse y recordar que la vivencia creyente se fortalece en la vida comunitaria: como Iglesia, todos se hacen compañeros de camino en este itinerario de fe.
En sintonía con este horizonte, la Arquidiócesis de Bogotá asume un estilo narrativo para la evangelización. Se reconoce así a un Dios que no teme enredarse en las historias humanas; un Dios providente e interpelante que sale al encuentro en la cotidianidad. La invitación es a optar por una evangelización que ayude a mirar con atención la propia vida, descubriendo allí al Señor que no se cansa de esperar, de acompañar y de preguntar —como a los discípulos de Emaús—: “¿De qué van conversando por el camino?” (Lc 24, 17), incluso en medio de las circunstancias más dolorosas o imprevisibles de la existencia.
¿Qué es la narrativa?
Es una pedagogía espiritual que capacita a todas las comunidades para descubrir la presencia de Dios en el corazón de la vida cotidiana. A través de un estilo narrativo, los agentes de evangelización y las pastorales pueden acoger esta propuesta con sencillez, reconociendo que el ser humano, por su propia naturaleza, es un contador de historias.
La pedagogía narrativa no tiene como fin último la enseñanza de contenidos teóricos; su intención primordial es propiciar un encuentro fraternal donde se saboree la Palabra de Dios a través de una escucha profunda. Lejos de buscar la memorización de fórmulas, esta propuesta se pone al servicio de una experiencia viva: un encuentro con el Señor mediante sus historias. Así, el creyente aprende a reconocer cómo vivió Jesús, comprendiendo qué hizo, qué dijo y qué sintió; descubriendo sus luchas, sus esperanzas y aquellos criterios de amor con los que actuó hasta el final.
Para profundizar
A continuación, se ofrecen las herramientas del análisis narrativo, para facilitar y enriquecer esta experiencia de encuentro orante con la Palabra. Cada recurso busca ser un puente que disponga el corazón para la escucha y el diálogo con el Señor.
Recuerde que esta propuesta metodológica no es un paso a paso y tampoco es necesario emplear todas las herramientas al mismo tiempo. La elección de la herramienta dependerá del texto y de la intención del ejercicio bíblico, para encontrar la más adecuada que nos permita “habitar” la Palabra.
Herramientas narrativas para acercarse al texto bíblico
Límites del relato
Los límites del relato muestran dónde empieza y dónde termina la narración para su justa interpretación. El tiempo, el lugar, quiénes son los personajes o el tema de lo que se cuenta. Si uno de estos elementos cambia, es posible identificar que se ha pasado de una historia a la siguiente.
Trama del relato
La trama es el esqueleto de un relato, manifiesta la presencia de un nudo (de un lío, de un problema, de una carencia o de un conflicto) que debe resolverse. Sin problema por solucionar, no hay relato.
Ayuda tener presente el siguiente esquema: situación inicial, nudo, acción transformadora, desenlace y situación final. Asimismo, reconocer los verbos de acción, por ejemplo: salió, habiendo dicho esto, miró, dio un grito.
Personajes del relato
Es importante identificar la cantidad de personajes, sus acciones; los rasgos de su carácter, cómo se llaman, cómo están vestidos, cuáles son los lugares, dónde está el personaje, sus roles en el relato y la comunicación entre ellos. De igual manera, reconocer si son personajes principales o secundarios.
Marco del relato
Ubica al lector en el espacio y tiempo donde sucede el relato. Por ejemplo: era la hora décima, subió al monte, se sentó. Además, tener presente el contexto socio – cultural donde acontece el relato.
Tiempo de la narración
Identificar si el tiempo se mide en horas, días, semanas, meses años y, también, identificar cuánto tarda el relato en narrar un acontecimiento. Por ejemplo, los cuarenta años del peregrinar del pueblo por el desierto, el narrador los puede contar en una línea; mientras, al contrario, las horas finales de la muerte de Jesús se narran en dos de los capítulos de la pasión.
“Cuchicheos” de la voz narrativa
Son comentarios o intromisiones que hace el narrador (explícitos o implícitos) dando pistas para descubrir el sentido del relato. Por ejemplo: “se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías”; Traducción de una palabra (el nombre de un personaje, o un lugar); “y le pondrás por nombre Enmanuel” (Dios con nosotros). La evaluación de un personaje positiva o negativamente (se endureció su corazón).
Papel del lector
Esta herramienta es fundamental, ya que cada persona está llamada a completar aquellos pasajes que parecen quedar 'inconclusos', permitiendo que la propia vida se convierta en la continuación del relato. La Biblia posee una pedagogía narrativa que busca involucrar activamente a quien la lee en el mundo del relato, transformándolo de simple espectador en protagonista de la historia de salvación.
Actualización: el arte de relacionar la vida con el relato
Esta es una de las herramientas que requiere ser trabajada con profundo discernimiento y cuidado, para poder aplicar el texto bíblico a las circunstancias presentes y cotidianas adaptándolo a un lenguaje de la época actual. Uno de los principios para lograr una buena actualización es el trabajo comunitario: leer la Biblia en comunidad, en el corazón de la Iglesia.
Esta oportunidad de encuentro con la Palabra espera ser un camino para conocer a Jesús, experimentando con asombro, gozo, emoción, pasión y lucidez la belleza de su misterio, como reflejo de la gloria de Dios Padre e impronta de su ser (Heb 1, 3).
Autor:
Coordinación de Iniciación Cristiana
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